LA NUTRICIÓN VEGETAL DEL CANNABIS

LA NUTRICIÓN VEGETAL DEL CANNABIS

La nutrición es un aspecto vital en todos los cultivos. Las plantas toman hidrógeno , carbono y oxígeno del agua y del Co2 y O2 de la atmosfera, pero los nutrientes han de obtenerlos del sustrato y en menor medida a través de las hojas.

La presencia de un nivel correcto de cada nutriente es esencial para el normal desarrollo de la planta, por lo que entender las particularidades y funciones de cada elemento nos ayudará a un mejor manejo de la nutrición, esto se verá reflejado en una cosecha de más calidad.
El estado nutricional de un cultivo se puede intuir observando las hojas

Unas nociones básicas 

Los vegetales no pueden desarrollarse sin determinados elementos químicos que le son aportados por el suelo. El estado o capacidad del suelo para suplir estas necesidades es lo que entendemos por fertilidad. Cuando el sustrato no tiene suficiente cantidad para satisfacer la demanda es necesario un aporte externo que es lo que entendemos por fertilización. Este aporte ha de calcularse entendiendo las necesidades de la planta y las características del propio sustrato y el nutriente a aportar para que su aprovechamiento sea lo más eficaz posible.
El 90% del peso en seco de una planta es C, H, y O que son los pilares de toda sustancia orgánica. El resto corresponde a los diferentes elementos minerales, que son clasificados, según su concentración en los tejidos, en macro y micronutrientes.
Hay estados multicarenciales provocados por un bloqueo

Los macronutrientes son aquellos que se acumulan en una cantidad superior o igual al 0,1% del peso en seco de la planta. Son nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre(N-P-K-Ca-Mg-S). Los micronutrientes u oligoelementos por el contrario suelen estar presentes en una concentración menor o igual al 0,01%. Los principales son hierro, manganeso, cinc, boro, cloro, molibdeno y cobre (Fe-Mn-Zn-B-Cl-Mb-Cu).

No tiene nada que ver la concentración de un nutriente con su esencialidad, cada elemento tiene funciones propias y su ausencia impide que se completen las etapas vegetativas o reproductivas del ciclo vital. 
Los nutrientes se asimilan en ciertas formas iónicas que muchas veces sufren interacciones con otras. Existe la posibilidad que ciertos aniones y cationes se ayuden para entrar a la planta, es lo que denominamos sinergismo. Básicamente se puede resumir en que una forma incide positivamente en la absorción, función o transporte de otra. En el caso contrario podemos encontrar ciertos iones que compiten entre sí para ser absorbidos o incluso por afinidad de cargas producen precipitados no solubles, resultando en la incorrecta asimilación de ambos nutrientes. Esta interacción negativa se llama antagonismo.
Según la movilidad del nutriente los inicios de la carencia se presentan en ciertas partes de la planta

El concepto de asimilabilidad o disponibilidad se refiere a la cantidad disponible para la planta de un nutriente determinado. Puede ser que un nutriente esté presente pero por algún motivo sufra un bloqueo que le impide incorporarse. Depende de varios factores y reacciones químicas que se dan en el suelo y la superficie de las raíces. Viene influida por la cantidad de O2 y agua, textura (% de arcilla, arena y limo), pH, temperatura y también por las interacciones iónicas.

Los nutrientes llegan a la raíz por tres métodos. El primero y menos común es por intercepción radicular; al ir creciendo las raíces, los pelos absorbentes entran en contacto directo con los nutrientes. Muy poco, en torno a un 1% del N y K y un 3% del P son absorbidos de esta manera. 
El segundo proceso es por flujo de masa, es decir, movimiento de los nutrientes disueltos en el agua al moverse esta. Este flujo, dependerá obviamente de la concentración en la disolución del suelo. Se incorpora así el 80% del N, el 18% del K y el 5% del P.
El tercer método es por difusión, los iones se mueven por diferencia de concentración. Esto es sencillo, al disminuir la concentración de cierto nutriente (tras su absorción) se tiende a la difusión de otros iguales desde otras zonas del sustrato para homogeneizar la concentración. Depende de la velocidad de difusión del nutriente y su capacidad de ser fijado por las partículas del suelo o sustrato. Cifras cercanas al 90% del P, 80% del K y 20% del N son absorbidas así.
Por movilidad de los nutrientes entendemos la capacidad ,o no, de un determinado nutriente de ser translocado después de haber sido fijado, es decir, si tras almacenarse puede desplazarse dentro de la planta a una zona en la que sea más necesario. 
Ampliación de macronutrientes 
El N es el más presente en la planta, en torno al 3%. Su velocidad de difusión es alta, en torno a 3mm día y se mueve muy bien con el flujo de masas dado que ciertas formas son muy solubles y que está muy presente en el sustrato. En la planta es un nutriente con alta movilidad. La planta lo asimila en forma de amonio (NH4+) o nitrato (NO3-), el cannabis prefiere el nitrato. El NH4+ es fijado por el suelo, el nitrato ,en cambio, se mueve mejor en disolución por lo que su absorción es fundamentalmente por flujo de masas y es fácilmente lixiviado en el drenaje. La planta ,curiosamente, en su interior (raíz u hojas) transforma la mayoría del nitrato en amonio para metabolizarlo. Este amonio se incorpora a los aminoácidos que se translocan por toda la planta. El nitrógeno almacenado como reserva, en cambio, si se mantiene en forma de nitrato pues el almacenamiento de amonio es tóxico.  Dentro de la planta el N acabará formando parte de aminoácidos, proteínas, nucleótidos, vitaminas y hormonas. Tendrá funciones dispares, desde una implicación en la actividad fotosintética y metabólica a una función importante en el crecimiento y acumulación de biomasa. El nitrato es sinérgico con el Ca, K y Mg y estos a su vez antagónicos del amonio. 
El P es un nutriente clave en las primeras etapas de enraizamiento y en la floración. Su velocidad de difusión es muy baja, en torno a 0,1mm/día y su capacidad de moverse en disolución también pues se ve fuertemente fijado por el suelo, por tanto, su absorción es principalmente por difusión (y esta es lenta). Sufre muy pocas perdidas por lixiviación a no ser que literalmente sobre. Su movilidad en la planta es alta.  La planta absorberá fosfato iónico del suelo en una forma que dependerá del pH del suelo. La forma preferida es la monovalente pues implica menor gasto de energía incorporarla, esta forma es la más común si se mantiene el pH debajo de 7, una vez pasada esta barrera prevalecerá la bivalente con su correspondiente efecto negativo. Forma parte dentro de la planta de ácidos  nucleicos, azucares, proteínas, ATP, fitina y fosfolípidos. Por lo tanto tiene una profunda implicación en los procesos reproductivos y en el crecimiento de biomasa. Puede tener problemas con el Ca, Fe , con el zinc y con el cloro.
El K es determinante en la calidad y rendimiento de las producciones, su demanda en floración es muy alta. Se absorbe el ión K+ que es la misma forma en que lo encontramos dentro de la planta. Llega a las raíces fundamentalmente por difusión  pero se mueve con relativa facilidad en el flujo de agua por lo que puede ser lixiviado con el agua de drenaje. En la planta será móvil. Es regulador osmótico y de pH. Interviene en el transporte de fotoasimilados y tiene implicación en el metabolismo de azúcares y proteínas. 
Tiene antagonismos con el calcio y el magnesio.
El Mg constituye el átomo central de la clorofila. Se absorbe en ión Mg2+ y dentro de la planta es bastante móvil. Fundamentalmente estará en la clorofila, sales y fitina. Su función es intervenir en la fotosíntesis así como en el metabolismo de glúcidos y síntesis de ácidos nucleicos. Es absorbido por el suelo, pero en condiciones muy húmedas puede ser lixiviado. Antagonismos con K y Ca.
Muchos cultivadores se rompen la cabeza con la nutrición

El Ca tiene amplias funciones desde hacer de buffer para el pH hasta la formación de estructuras de sostén en las membranas celulares o las pectinas. Regula también la absorción del N o el crecimiento radicular e interviene en la translocación de glúcidos y proteínas. Es absorbido como catión Ca2+ y almacenado de formas diversas. Es poco móvil en la planta. Tiene claros antagonismos en la absorción de iones de Mg y K y sinergia con el nitrato. A pH alto o muy altas concentraciones inmoviliza fosforo por retrogradación cálcica. Con riegos demasiado abundantes y poco contenido en sales puede desplazarse del complejo de cambio por protones H+ y ser lixiviado produciendo una descalcificación que tiene como resultado una acidificación del sustrato.

El S es absorbido en forma de sulfato y forma parte de aminoácidos y compuestos orgánicos. Forma parte importante del ciclo de Krebs. Es bastante inmóvil. 
Fertilizando cannabis 
Las marcas de abonos para cannabis tienen una infinidad de productos destinados a nutrir nuestras plantas. Casi todas venden una base nutricional compuesta por dos o tres abonos líquidos, esta base debería contener una cantidad suficiente de oligoelementos además de una carga considerable de macronutrientes que satisfagan prácticamente al 100% las demandas de la planta. Variando la proporción de alguno o todos los líquidos podemos cambiar el NPK resultante adaptándolo al estado en que se encuentre la planta. 
Estos abonos son completados por estimuladores y potenciadores de diversa índole. Pueden aportar vitaminas, reguladores de crecimiento, aminoácidos, compuestos orgánicos como ácidos húmicos, carbohidratos etc. que tienen varios resultados como una mayor actividad de los organismos del suelo o una aceleración del metabolismo celular. Puede contener simplemente bioestimuladores o también tener una alta concentración de PK,  haciendo posible “jugar” más con la formula de floración sin subir el contenido de nitrógeno. 
Lo más recomendable (salvo que se sepa bien lo que se hace) es utilizar una gama completa de las muchas que hay en el mercado, siguiendo las proporciones entre líquidos dadas por el fabricante pero en concentración menor y tener mucho ojo con el pH. Es cierto que muchos productos de distintas gamas son prácticamente iguales, pero también es una realidad que los abonos dentro de una misma gama suelen completar entre ellos una fórmula completa y equilibrada. 
Es posible que si se mezcla marcas o altera proporciones, y no se sabe lo que se hace, se produzca la ausencia de cierto aditivo o un exceso de un determinado nutriente que sea antagonista de otro desembocando en un problema. Esto no quiere decir que un usuario que use, por ejemplo, un abono base de Advanced, se vaya a equivocar por utilizar un PK de Canna, pero me parece más recomendable que los usuarios no avanzados intenten mantenerse dentro de una misma marca para reducir el riesgo de adversidades. En esta restricción no incluyo productos que no contengan N,P, K, Ca o Mg.
La fórmula perfecta para florar no existe. Esa utópica fórmula dependerá de las condiciones de cultivo y de la genética que se emplee. El cannabis es capaz de desarrollarse con una cantidad de fórmulas infinitas mientras se respeten ciertas normas. Moviéndose dentro de esos parámetros cada cultivador podrá encontrar métodos que le satisfagan pero quizás a otro agricultor le parezca que funciona mejor otra cosa. Habría que estudiar cada caso, técnicas empleadas, genética etc. para poder hacerse una idea de por que una determinada fórmula funciona mejor a unos que a otros. 
Yo he probado infinidad de fórmulas, he conseguido resultados buenos con proporciones tan distintas que he comprendido que no es una planta demasiado exigente en este sentido. Mucha gente que empieza se obsesiona con la nutrición y piensa que el origen de sus males está ahí. No se dan cuenta de que optimizar las condiciones climáticas,  adecuar tiempos de crecimiento/tamaño maceta/numero de plantas, pH y EC o coger el truco al riego son las cosas que tienen que aprender. En un futuro habrá tiempo para profundizar con los abonos pero, al principio, con seguir una tabla comercial tienen suficiente. 
En cuanto a las carencias, normalmente son resultado de una sobrefertilización o un problema de pH, les dedicaré un artículo entero próximamente.
Algunos mantienen niveles demasiado altos de N en floración

Cultivadores avanzados o con vocación investigadora

Si se va a “jugar” recomiendo un pequeño trabajo previo, nos haremos con un Excel de los que hay en internet para calcular ppm de nutrientes. Alimentaremos estas tablas con los datos de nuestros fertilizantes, habrá que buscarlos en internet y las etiquetas. Otra opción es hacernos nosotros el Excel o calcular en una hoja las ppm de ciertos nutrientes (N-P-K-Ca-Mg) en la solución y el NPK al que estamos “sometiendo” a nuestras plantas. Si apuntamos estas cosas podremos compartir en un futuro las fórmulas que mejor nos funcionen o cultivar de la forma que nos guste empleando casi cualquier abono. Es fácil:
Lo primero es fijarnos en la composición de cada bote por separado. Este bote indicará un NPK que corresponde al % de cada uno de los principales nutrientes. En Europa la legislación hace que la etiqueta haga referencia al %  real de nitrógeno, pero el resto de nutrientes ve expresado su concentración en óxido y en el caso del P en P2O5. Si queremos calcular la cantidad real de nutriente tendremos que quitar la parte correspondiente al oxígeno. Esto es fácil, se calcula la masa molar y que parte del mol corresponde a dicho elemento. Cada elemento tiene su peso atómico y este ha de ser multiplicado por el numero del subíndice, que indica el numero de iones que intervienen para formar la molécula. Una vez hallados los pesos de cada uno de los elementos que forman la molécula se puede calcular % de peso de cada uno.
Así pues el oxido de potasio tiene tiene un peso molecular de 16( peso atómico del O)+ 39 (p.a. del K)= 55 uma, lo que quiere decir que un mol pesa 55 gr, del cual un 39/55= 83% es K. El fósforo, cuyo peso atómico es 31, habría que multiplicarlo por 2 (2 fósforos en una molécula de P2O5) y sumarlo a 16 (peso del O) multiplicado por 5. Esto daría como resultado que un mol de fósforo pesa (31*2)+(16*5)=142 gr que contiene 62/142=44% aproximadamente de P. Haciendo la misma operación con el Ca y Mg obtenemos que el 60% del MgO es Mg y el 71% del CaO corresponde a Ca.
Los esquejes recién hechos como no tienen raíz es conveniente abonarlos foliarmente

Lo siguiente es saber cuantos gramos de nutriente echamos. El % de nutriente ha de ser expresado en masa/masa (m/m) en las etiquetas de la CEE, esto quiere decir que te indican cuantos gramos de nutriente hay en cada kilo del fertilizante. Nosotros usamos fertilizantes líquidos, lo lógico es fertilizar y calcular todo por volumen, para lo cual sería mejor que nos diesen la relación peso/volumen (p/v), no la suelen dar, pero no pasa nada. Podemos intentar buscar en internet el peso de 1 litro de ese fertilizante y calcular su densidad (en g/ml o kg/l) que será entre 1,2 y 1,5 aproximadamente. O podemos pesar 100ml en bascula de precisión para hacerlo. Lógicamente si multiplicamos la relación m/m por la densidad obtenemos la relación p/v, y si lo hacemos con los mililitros del abono que echemos por su densidad hallamos su peso.

Las ppm las calcularemos como los mg de cada nutriente disueltos en cada litro de riego. Para ello repetimos una operación con cada abono que estemos echando, multiplicamos los mililitros que echamos (por litro de agua, no los totales) por la densidad para así hallar su peso en gramos. Calculamos, con los % de NPK, Ca y Mg (descontando su peso correspondiente de O), la cantidad de cada nutriente que corresponde a esos gramos de fertilizante. Es muy fácil, si por ejemplo echamos 2ml/litro de un abono que fuese N-P-K 10-10-10 cuyo peso sea 1500 gr cada litro habría que hacer lo siguiente:
N=2(ml)*1,5(densidad)= 3g de los cuales un 10% es nitrógeno= 0´3 g de N
P=2(ml)*1,5= 3g de los cuales un 10% es P2O5 del cual un 44% es P= 3*0,1*0,44=0,132g de P 
K=2(ml)*1,5=3g de los cuales 10% es K2O del cual un 83% es K=3*0,1*0´83=0,249g de K
Estos gramos los multiplicamos por 1000 para obtener su valor en miligramos y esos mg corresponderán a un litro por lo que ya tenemos el valor en ppm(mg/l), tendríamos entonces 300 ppm de N, 132 de P y 249 de K.
Este sistema lo haremos con cada bote(no os olvidéis de los ácidos) y luego podremos sumar los valores de cada nutriente para ver cuanto estamos fertilizando realmente. Debemos tener en cuenta que algunos aditivos ,como por ejemplo el mononutriente de calcio de Canna (que es en realidad nitrato de calcio) aportan más nutrientes de los que a priori pensamos. Con todos los datos que tenemos en esas tablas y haciendo estas operaciones al revés también podemos hallar el NPK del abono combinado que estamos creando. Es una herramienta realmente útil.
La etiqueta indica la composición conforme a la regulación

Lo que es incuestionable es que según el tiempo de la planta las necesidades varían, aunque he visto cultivadores de hidro que aplican una fórmula distinta casi cada vez que cambian el tanque y otros de tierra que usan la misma de principio a fin, ambos métodos son exagerados.

Mis consejos finales
Los esquejes hasta trasplantarlos a tierra me gusta “bañarlos” con un fertilizante foliar y Thrive Alive Verde que contiene tiamina. En crecimiento suelo preocuparme poco, una fórmula rica en N y acostumbrárlas poco a poco a una EC que me permita florar dando caña lo antes posible.
La primera semana de 12 horas suelo mantener la fórmula de vegetativo aunque he probado técnicas con una carga fuerte de PK desde la primera semana con resultados buenos. Hace tiempo fertilizaba por sistema con un 6-8-12 aproximado hasta el día 21 a 12h, que cambiaba a un 4-8-12. Lo hacía por que tuve varias cosechas excepcionales de Rhino con ese método, pero a día de hoy voy variando según veo. 
Pesamos 100ml de fertilizante en la balanza de precisión

He observado que muchos cultivadores mantienen fórmulas con demasiado nitrógeno en floración. El resultado son excesos de nitrógeno cuando intentan alcanzar conductividades elevadas, las plantas no deben alcanzar esos tonos de exceso en ningún momento. Una pequeña adecuación de la fórmula, que reduzca la proporción de nitrógeno y suba el P y K hará posible alcanzar, o superar esa misma EC sin esos síntomas de “quemado”.

La proporción de NPK es importante pero no debemos olvidar el triángulo Ca-Mg-K pues muchas veces ahí está el problema. Cuando vayamos fuerte de K hay que subir los otros dos, yo diría que por cada 10ppm de K debería haber entre 4 y 6 de Ca y el magnesio en cifras en torno a la mitad o 60% del calcio.
 A mi entender la demanda de micronutrientes quedará satisfecha al 100% usando la fórmula que sea pues la demanda de estos no es muy grande y los abonos comerciales suelen incluirlos en cantidades más que aceptables, una carencia de ellos será el resultado de un mal manejo del pH o saturación de antagonistas.
Creo que ya hemos dejado unas bases sólidas, en los próximos números seguiremos profundizando. Quisiera dar las gracias a Nico de Grow-Discount por haberme conseguido material gráfico de sus clientes para este artículo.

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